Sustancias tensoras
El paso del tiempo agudiza los signos del envejecimiento en forma implacable. Con el aporte de sustancias tensoras vamos a estimular la contracción muscular, evitando de esta manera la formación de arrugas y normalizando la flaccidez. Al envejecimiento fisiológico se suman los trastornos producidos por el mal cuidado de la piel, que se evidencian en un rostro fatigado, deshidratado, con falta de luminosidad, áspero al tacto por la falta de suavidad, con arrugas, flaccidez e incluso cambios en la pigmentación. Para contrarrestar este deterioro es esencial tener en cuenta qué alteraciones se producen en el organismo y aportar, valiéndose de la Dermato-Cosmética, las sustancias que van disminuyendo paulatinamente como DHEA (dehidroeplandrosterona), coenzima Q10 (ubiquinona), vitaminas (A,C,E), minerales (cobre, zinc, magnesio, oro) esenciales para que las enzimas puedan cumplir su función y de esta manera, las células potencien su metabolismo y rendimiento.
Pero tal vez, lo más notorio en un rostro, es la disminución de los niveles de fosfatidilcolina, colina y acetilcolina, que se manifiestan con la consecuente formación de arrugas, el decaimiento de los tejidos o la desagradable flaccidez. Esta deficiencia se puede nivelar aportando DMAE (dimetil amino etanol) que en el organismo se desdobla en las sustancias nombradas anteriormente. Recordemos que la membrana celular está formada por Fosfatidilcolina y que dicha membrana protege a la célula de las agresiones que recibe a diario por acción de agentes que estimulan la formación de radicales libres (responsables del envejecimiento). Con el aporte de fosfatidilcolina recuperamos esta membrana y así protegemos a la célula realizando en forma indirecta una acción anti-age. Por otro lado, al aportar sustancias tensoras como colina y acetilcolina, vamos a estimular la contracción muscular, evitando de esta manera la formación de arrugas y normalizando la flaccidez.
Cuando nos referimos a sustancias tensoras cabe destacar que existen dos tipos: las que actúan a nivel superficial (phaniligne y flash tense plus) y las que penetran en el tejido (DMAE). Phaniligne (biopéptido formado por un hidrolizado de proteínas de trigo unido a una molécula de silicio), tiene un doble efecto: 1) Por su afinidad con la queratina de la piel, forma un film fuertemente adherido a ella, aumentando la hidratación de la misma y produciendo un efecto tensor eficaz y continuo; 2) Por la acción del silanol tiene la propiedad de regenerar el tejido y disminuir en consecuencia las arrugas. Flash tense plus hidrolizado de proteínas de trigo unido a un agente polimérico bipolar, reorienta las cargas positivas de dicho hidrolizado, situándolas sobre el estrato córneo de la piel que tiene cargas negativas. De esta manera por atracción electrostática se forma una película de fuerte acción tensora sobre la epidermis.
Es importante el aporte de la química-cosmética en cuanto a la investigación de nuevas sustancias que contribuyan a mejorar la calidad y la apariencia de nuestra piel. Sustancias que fueron testeadas y probadas, demostrando su eficacia y rompiendo con el mito de que un cosmético no tiene acción curativa. Cabe destacar que el uso continuo de estos cosméticos va a potenciar su efecto benéfico y va a ayudar a cambiar el aspecto envejecido por una piel más suave, más tersa, hidratada, con menor cantidad de arrugas y menor grado de flaccidez. Disminuyendo los signos de envejecimiento del rostro, también disminuimos los signos de envejecimiento del alma.
Dra. María Cristina Uezen
Farmacéutica